jueves, marzo 23, 2006

Los nopales, la anticipación de las fiestas decembrinas y los finales. (No.7)

El final del otoño en Boston esta a la vuelta de la esquina, y pasado el Día de Gracias en lugar de calabazas, cuernos de la abundancia, pavos, peregrinos y flores de colores otoñales, Nueva Inglaterra se encuentra plagada de decoraciones con motivos de las fiestas decembrinas.

Antes que nada, permítanme les digo que aunque Boston es la ciudad con mas católicos de todo Estados Unidos (y que le siguen los cristianos) la comunidad judía también es bastante grande. Como este año Hannukah coincide con la Navidad, sería injusto decir que todo aquí esta decorado solo para la Navidad, particularmente considerando que los Valdés-Sánchez vivimos a 3 cuadras de un magnifico templo, que además es el centro de la vida de la comunidad judía bostoniana.

Así que se imaginaran que entre los motivos Navideños y de Hannukah nos encontramos mas decorados que un pastel de quinceañera de pueblo, ya hay luces por todos lados y en cualquier ventana se ven adornos que van desde lo mas clásico y refinado, hasta el colmo del mal gusto.

En todas las tiendas, incluyendo cualquier tiendita de la esquina, venden cosas para decoración de casas. Valdés y yo hemos visto y probado las porquerías más sofisticadas que se puedan imaginar. Hasta ahora mis mugres favoritas son un Santa Claus vestido de Elvis que canta Jingle bells y mueve la cadera al mismo tiempo, y una Mennorah (candelabro de 7 velas) eléctrica simulando que están encendidas las velas con flamitas azules que “canta” una tonada (y tiene controlador de intensidad de la luz de las flamitas). Francamente no se cual esta peor, pero déjenme les informo que ambos son de los mas comprados, ayer solo quedaban 1 Santa y 2 mennorahs y el empleado de la tienda estaba sacando mas porque “estaban volando”… sin comentarios.

OK, hemos de aceptar que no todo es tan de mal gusto en la decoración. Con esto de que Boston se encuentra bastante lejano del ecuador, los días se han ido acortando significativamente. Cada día que pasa amanece mas tarde y obscurece más temprano, los atardeceres comienzan a las 4 de la tarde. Así que una ventaja del montón de lucecitas made in Taiwan que todos hemos ido a comprar, es que podemos disfrutar de su iluminación desde en la tarde y le dan al invierno un toque de romanticismo.

Commonwealth Avenue, una de las avenidas principales de Boston, tiene decorados alrededor de cien árboles con luces blancas que se ven padrisimos, sobre todo porque están pelones y las luces están enredadas desde la base del tronco hasta las ramas. Si a todo esto le suman una nevada descomunal que nos cayo encima la semana pasada, podrán imaginar que Boston en invierno se ve como esas “blancas navidades” que en México no se conocen y que se ven muy bonitas… hasta que sales a la calle.

Para todos aquellos que crean que 5 grados es un frío espantoso, déjenme les digo que su nopala suspira por esa temperatura. Las últimas semanas la temperatura no ha subido de los cero grados. Lo mas que hemos alcanzado son 2 grados, de ahí en fuera todo son temperaturas negativas acompañadas de un viento helado que cala los huesos. OK esa expresión es de mi tía abuela, pero si estuvieran aquí se darían cuenta de lo que quiere decir. Por mas ropa térmica, suéteres, chamarras, guantes y bufanda que te pongas, el viento hace que sientas mucho frío y, o le caminas mas rápido, o corres el riesgo de agarrar una neumonía fenomenal.

Si, hace mucho, muchísimo frío, y todavía no le entramos al invierno donde las temperaturas oscilan entre -15 y -20 grados centígrados y neva cada tercer día. Ya les estaremos reportando en enero como va la metamorfosis de humano a pingüino.

Ya empezó la temporada del deporte nacional de los United. No, no me refiero al fútbol americano, sino a las compras. Los centros comerciales parecen campos de batalla, las carteras parecen sufrir de la “venganza de Moctezuma” por que se abren cada cinco minutos y se quedan vacías. Las tarjetas de crédito se van a quedar sin banda magnética de tanto pasarlas y las colas de los cajeros automáticos son larguísimas.

Todas las tiendas están abarrotadas de gente en frenesí decembrino, y por si eso fuera poco, las compras en Internet también tienen cola. Las ventas por Internet han alcanzado la cifra mas alta este año, a tal grado que si quieres ordenar algo te dicen que mejor intentes más tarde por que el sistema esta ocupado, total que haces cola hasta enfrente de tu computadora.

Fede y yo, nos armamos de paciencia y nos lanzamos a un centro comercial el sábado pasado. La experiencia fue todo lo que ustedes puedan imaginar, un triunfo encontrar lugar en el estacionamiento, colas y colas para pagar o simplemente preguntar si tenían en bodega otro porque el que estaba en el mostrador ya le faltaban piezas o estaba roto, y claro la indecisión de que le llevas a cada quien.

Salimos un par de horas después, mas cansados que si hubiéramos pasado el mismo tiempo en el gimnasio, con un hambre de lobos (en la locura se nos olvido hasta comer) y jurando que aunque faltara algún regalo no volvíamos a un centro comercial…de menos de este lado del río. (Perisur, ahí te vamos)

Los exámenes y trabajos finales ocupan a su nopala desde hace algunas semanas, esta ultima es por supuesto las mas difícil ya que hay muchas cosas que preparar para nuestro arribo a tierra azteca y, obviamente, paso mas tiempo suspirando por los romeritos de mi tía Silvia, el bacalao de mi Mama y los tacos al pastor, que entendiendo sofisticadas teorías legales.

Concentrarse con un viaje a México a la vuelta de la esquina no es cosa fácil, así que para no estar papaloteando y ponerme a trabajar, la semana pasada decidí aventurarme a la biblioteca de la escuela pensando (ingenuamente) que ahí podría encontrar paz e inspiración. Una vez mas la vida probo que se muere de la risa de nuestras ideas.

Al llegar a la biblioteca me di cuenta de que no cabía ni un alfiler, todas las mesas, escritorios, privados y hasta el piso estaban llenos de estudiantes con montones de libros, laptops, copias, apuntes y demás material regados por todas partes. Encontré un lugar donde acomodarme y sin mucho lugar para extender mi material, pero ni modo ya estaba ahí y tenia que acabar mi investigación.

Los primeros minutos transcurrieron bien, pero a la media hora, me di cuenta de que hacia un calor infame y que yo todavía tenia puestos dos suéteres, me quite uno y continué. A los quince minutos estaba yo sudando como en sauna, así que me quite el otro suéter y me quede en camisa. Al poco tiempo me di cuenta de que mis botas invernales (forradas de borrego por dentro) que tan maravillosas son para caminar en la nieve, se habían convertido en una tortura, entre la calefacción y, literalmente, el calor humano de la biblioteca las botas estaban logrando que yo me deshidratara.

Con decisión, salí al pasillo a tomar agua y de salida me di cuenta de que el aire en la biblioteca estaba demasiado denso. Ya en el pasillo con mi consabida botellita de agua que cargo para todos lados, me di cuenta que la mitad de la gente en la biblioteca estaba desvistiéndose o de plano dormida sobre los libros. El calor adentro de la biblioteca no dejaba que nadie se concentrara, y además casi me desmayo cuando vi que muchos habían optado por quitarse los zapatos para “orear” sus pies y no sufrir por el calor. Tristemente fue cuando note que no solo el aire estaba caliente sino que además un tufo acido salía de la biblioteca.

A riesgo de deshidratarme y morir sofocada o por intoxicación de las emanaciones de los estudiosos de la biblioteca, agarre mis cosas y salí de ahí, jurando no volver a menos que necesitara algún libro.

Quien sea que dijo que los mejores años de la vida se pasan en la escuela, nunca estuvo en la biblioteca de alguna escuela al norte del continente, durante los finales.

Como pueden ver, una vez mas me he distraído pensando en la tierra al otro lado del río, donde el pasto si es mas verde, la comida tiene sabor y los peregrinos siempre tienen donde pasar la noche, o bueno de menos estos nopales peregrinos.
Se despide de ustedes, esperando verlos muy pronto

No hay comentarios.: