No mis queridos lectores, la queja no es contra ustedes que con tanta paciencia (y más que otra cosa, resignación) esperan éstas crónicas y exigen que su nopala consentida se dé el tiempo de narrar sus aventuras, que por cierto no son pocas. En este caso mi queja va en contra de una cervecería que a ultimas fechas, en mi humilde opinión, esta empeñada en hacer publicidad retrógrada. Les pido que si después de leer esta crónica comparten mi opinión circulen este mensaje (si, si, tipo cadenita de correo electrónico que si no mandas a 250 personas se te caerá la nariz y nunca conocerás al amor de tu vida...igualito) a quienes pueda interesarles y ojalá de menos dejen de comprar la fregada Tecate.
Bueno pues ahí les va. Con esto de que Valdés y su nopala nomás no pueden vivir sin ver los deportes, todas las noches y una que otra tarde del fin de semana sintonizamos cuanto canal de televisión pasa algún partido o evento deportivo que nos guste. Los que me conocen no me dejarán mentir, me siento a ver y disfruto enormemente desde un Monarcas vs. Tuzos hasta el Gran Premio de Mónaco (aunque nomás dure un par de vueltas sin aburrirme, me levante y regrese al banderazo). A pesar de los paradigmas y de la gente retrógrada que insista en que las mujeres no ven deportes, no les entienden (aunque varios hombres que conozco ni el reglamento de fútbol han leído, pero te alegan un fuera de lugar que da gusto) o no les gustan, lo cierto es que habemos muchas mujeres que exigimos en el paquete de televisión por cable todos los canales de deportes. En fin, que de menos yo conozco a varias y prueba está en que, al día de hoy, varias cadenas televisivas y programas de deportes tienen mujeres comentaristas que se dan un quien vive hasta con Don Toño de Valdés.
Quedando entendido que muchas mujeres nos sentamos a ver deportes en la televisión (y no por compromiso) yo me pregunto: ¿Quién es el retrógrada que le escribió los anuncios a Tecate? Y peor ¿Quién será el que lo contrató? Si aún se preguntan de qué estoy hablando, los invito a que prendan su televisión, sintonicen algún canal de deportes y esperen a los cortes comerciales para ver algún anuncio de la cerveza Tecate. La primera vez que vi uno de los anuncios fue en un corte a comerciales durante un partido de béisbol, primero pensé que era una broma e intente verlo en sentido sarcástico y reírme (Para quién no lo sepa a estas alturas, tengo un sentido del humor más ácido que limón verde…si no me creen pregúntele a Mister Estavillo) pero al tercer o cuarto anuncio me di cuenta de que Tecate no estaba bromeando. Cada uno de los anuncios hace alusión a que las mujeres no disfrutamos, sabemos o siquiera tenemos idea de la existencia de los deportes...ya ni se diga jugarlos o competir en ellos. Además cada anuncio va cargado de machismo, utiliza mujeres como si fueran accesorios finos para los hombres y, lo que me parece más ilógico de todo, asume que las mujeres no compramos o consumimos cerveza.
Independientemente de la apertura de cada uno y de las opiniones que tengamos en relación con el machismo y la perpetuación de los estereotipos ¿No les parece que Tecate comete un error gravísimo de mercadotecnia? Para empezar, está comprobado que las mujeres son uno de los nichos de mercado más redituables en la última década. Los economistas mundiales han escrito hasta el cansancio en relación con el fenómeno económico que representa el consumo de las mujeres. Además, actualmente las mujeres se han colocado a la cabeza de múltiples empresas y lideran muchos sectores de la economía, incluso, en algunos casos, las mujeres son quienes tienen el ingreso más alto en un hogar. Considerando todo esto, o ya de perdida (y asumiendo en la misma manera que los anuncios asumen que no consumimos cerveza) que usualmente las que compramos las cervezas para el partido somos las mujeres ¿Qué de plano los publicistas de Tecate viven en una cueva? ¿O será que simplemente no les interesa el dinero de las mujeres?
Yo no sabré mucho de mercadotecnia, ni de economía, pero si sé de cerveza y de deportes, y por lo mismo sé que ni Valdés ni yo tenemos ganas de comprar Tecate y ojalá a muchos también se les vayan quitando las ganas conforme vean los anuncios…
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