jueves, marzo 23, 2006

El nopal contra los elementos. (No.5)

Bueno, pues se nos junto la lavada con la planchada y los frijoles hirviendo en la estufa. Acá su nopala anda corriendo como gallina gorda en el corral (Mr. Estavillo, espero una sonora carcajada suya a este ultimo comentario), y por ello no he tenido tiempo de hacer mi entrega semanal de las crónicas.

Aprovechando el viaje, antes de empezar mi narración, quiero agradecer a todos los que me recordaron hasta mi tatarabuela, amenazaron y/o suplicaron para que escribiera pronto la siguiente crónica. Me da gusto que disfruten mis aventuras de mojada business class.

1. El nopal contra el viento.

La avenida que lleva a su casa (el nopaltamento) esta hermosamente adornada por muchos árboles, pero ni crean que cualquier arbolillo pseudo-vivo estilo los camellones del centro de la ciudad, mas bien estilo Reforma a la altura del bosque de Chapultepec. Unos arbolotes de altura respetable, que durante el otoño se ven espectaculares con matices que van del dorado al ocre, pasando por rojos intensos. Si señores, todo se ve taaaaaan bonito que su nopala consentida decidió caminar bajo los árboles una tarde con sol.

Se imaginaran la escena, el sol brillando, las hojas secas en el piso, bellotas por todos lados y yo caminando y brincando entre las hojas y las bellotas para que tronaran bajo mis pies (los que conozcan la canción de California dreaming, por favor imaginen la escena con ella de fondo musical). Todo iba muy bien hasta que empezó a soplar el viento, y no crean que acá es cualquier brisita insignificante, ni maíz!, de este lado del río, Ehecatl si desencadena su furia y cuando el viento sopla, hasta avienta pa un lado.

En fin, empecé a ver que la gente se salía de la banqueta y caminaba mejor por la calle, y ya saben con la típica postura mexicana pensé: que brutos estos gringos, de menos los árboles tapan un poco el viento….mas me tarde en pensarlo que en escuchar tremendo PAC contra un coche, (Ah caray! que fue eso?) PAC, (órale como truenan las ventanas de los edificios con el viento) PAC, PAC, PAC (en la torre algún gringo se volvió loco y esta echando tiros) PAC, PAC, PAC, PAC (que suena, Que Suena?), en eso estaba cuando voltee hacia arriba, en cámara lenta vi como el viento desprendía de una rama una bellota, que en seguida (haciendo honor a Newton) se dirigió con fuerza hacia el piso y, entonces, lo oí de nuevo: PAC!

La hermosa avenida arbolada se convirtió de pronto en campo de guerra, el viento arrancaba de las ramas las bellotas y las arrojaba con más fuerza al piso que Madrazo lanzando a Elba Esther del PRI, se imaginaran mi cara! Entre bellotas rebotando ferozmente contra el piso, decidí lanzarme fuera de la banqueta hacia la calle donde (como el resto de los gringos) estaría lejos de recibir algún bellotazo. Con decisión me lance corriendo debajo de los árboles hacia la calle, pero fue muy tarde…con puntería mas certera que cualquier chamaco con resortera, el viento me acomodo tremendo bellotazo en la cabeza! Sonó más PUC que PAC, comprobé que no tengo la cabeza hueca, se me llenaron los ojos de lágrimas por que la infeliz bellota cayo de puntita, pero a riesgo de recibir un segundo bellotazo seguí corriendo con los brazos en la cabeza.

Para cuando alcance la calle me dolía la cabeza y el orgullo. Me dolió no tener Nogales por las calles de México y ventarrones que avienten las nueces en contra de los transeúntes, así de menos habría tenido entrenamiento previo y como buena mexicana le habría ganado a los gringos…ni hablar como marcador del mundial pasado Gringolandia 1, los Nopales 0.

2. El nopal contra el agua…en forma semi-sólida.

A todos estoy segura le encanta la idea de una nevada, digo no nos hagamos cuando llega a granizar con ganas o el Ajusco se llena de nieve, ahí nos lanzamos a jugar con lo desconocido. Quienes sean muy popofudos (como dice mi adorada Abuela), quizá se han perdido el magnifico espectáculo que ofrecen los coches que bajan del Ajusco con un muñeco de nieve a medio derretirse en el cofre, al cual (a falta de zanahorias) le acomodan hasta cascos de cerveza a forma de nariz.

En fin, una tarde hace como dos semanas, Valdés y yo nos percatamos que en el refri no quedaba más que el foco y el consabido frasco de mayonesa, así que decidimos ir al super. Como ahora sigo la teoría de la cebolla con esto del frío (pa los que no sepan la teoría de la cebolla, esta consiste en acomodarse capa sobre capa de ropa, para irse deshaciendo de cada capa conforme se entra y sale de los lugares), me acomode la reglamentaria traperia y salimos.

Cuando llegamos al super estaba nublado y hacia frío pero no tanto como para andar de abrigo, así que felizmente avente unas tres capas de ropa al asiento de atrás del nopalauto y me baje al super. Al terminar las compras y dirigirnos a la salida nos dimos cuenta de que la gente se abarrotaba junto a las puertas y veía por la ventana. Sin reparar en lo que hacían, me lance para afuera empujando mi carrito lleno de bolsas, para encontrarme debajo de una nevada.

Para que mentirles, fue una sensación de: esta padrisimo!...claro hasta que me percate que calentaba mas una mentada que el suéter que traía y que mi abrigo estaba calientito adentro del coche, a la mitad del estacionamiento. Mi príncipe azul (o sea Valdés, no sean groseros no se rían) salio al rescate de su damisela! Corrió por el coche para acercarlo.

Mientras esperaba, yo no se que cara tendría, pero un señor que pasaba se acerco y me dijo, no te preocupes es solo nieve y tampoco es tanta. No me quedo mas que decirle el clásico: si verdad!, y sonreír sarcásticamente como solo yo se.

Debo decir, que a pesar del frío, la nieve es como la lluvia y como decimos en México: que bonito es ver llover/nevar y no mojarse/enfriarse! Así que una vez llegados al nopaltamento y habiendo bajado las viandas, Valdés y yo nos acurrucamos bajo una manta con tazotas de chocolate caliente a ver nevar juntos.

Muy bonito, si muy bonito fue todo, espérense a que caiga una tormenta de tres días y les diré si sigo pensando que la nieve es bonita.

3. Los nopales contra el fuego, o algo similar.

El frío ha llegado a Nueva Inglaterra y con el la calefacción. El día que la temperatura marco -2 grados centígrados a las 3 de la tarde, Valdés y yo pensamos que era buen momento de prender la calefacción del nopaltamento. Con ese propósito nos dirigimos al regulador y según nosotros la prendimos. Muy tranquilos porque el departamento tendría una temperatura agradable, nos salimos al cine.

Cuando regresamos nos sorprendió ver a un par de pingüinos jugando cartas en la sala. El departamento estaba helado, para mas el pasillo del edificio (gracias a la calefacción central) estaba calientito. A riesgo de tener que acampar en el pasillo para poder dormir, Fede y yo nos dimos a la tarea de mover cuanta manija, llave, switch, etc., nos encontramos en la casa que pudiera encender la calefacción. Después de un rato de buscar por todos lados, volvimos al regulador. Marcaba 65 grados Fahrenheit, pues vamos a subirle fue la contestación de Valdés. Estoy segura que en algún momento al mover el regulador oímos un tronido, pero nos imaginamos que igual así funcionaba la cosa.

Después de una media hora, el departamento estaba agarrando calorcito y, claro, nos felicitamos el uno al otro por el gran logro con la calefacción. Nos fuimos a dormir para despertarnos a media noche sudando la gota gorda y con mucha sed, hacia un calor infame dentro del departamento, terminamos por abrir la ventana para medio templar la temperatura y le bajamos a la calefacción.

Se imaginaran nuestra sorpresa cuando, a pesar de bajarle, seguíamos viviendo en un paraíso tropical mientras afuera hacia un frío fatal. Nuestra conclusión: la calefacción esta descompuesta. Al otro día llamamos a un técnico, quien amablemente nos informo que se había “roto” el regulador y se había quedado atorado en la temperatura más alta. Ya ni entramos en detalles de cómo fue que se rompió, pero estoy segura que el tronido del día cuando la prendimos algo tuvo que ver.

La tierra todavía no la agarra contra sus nopales, asi que no tenemos novedad que reportar en ese frente…de menos por ahora.

Así pues, sus nopales se encuentran ya a la vuelta de la esquina del invierno, con el día del pavo (thanksgiving pues) muy cercano y sin haber comido pan de muerto con chocolate, en espera de agarrar el avión que nos lleve de vuelta a la tierra del nopal con tunas.

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