viernes, febrero 23, 2007

Que Oscar ni que nada (No.17)

Su mojada business class se encuentra ocupada, y se toma un brevísimo respiro para escribir de volada una felicitación y un par de comentarios acerca de la famosa entrega de los Óscares.

La felicitación va para los Mansur Masri que el viernes pasado dieron la bienvenida a la pequeña Julieta. Debbie (la ahora Mamá) y Julieta estan muy bien y, creo, que a mi compadre Al ya se le paso el susto..aunque creo que todavia no supera la cruda. Una vez más, muchas felicidades y gracias por traer al mundo una bebe preciosa y, sin duda alguna, inteligente.

Ahora si, al negocio del Óscar.

Primero una aclaración,¡Sí!, ¡Sí!, ¡Sí!, soy (a opinión de muchos) una aguafiestas terrible para ésta entrega de los Óscares, nada tiene que ver con que esté muy ocupada o ande distraída con diversos trámites requeridos por los gringos. Estoy de aguafiestas simplemente porque escucho a muchos hablar de estos premios como si fueran una bendición papal. Nadie le quita el mérito al trabajo de los múltiples paisanos nominados, no se trata de eso, se trata de ver con objetividad los famosos premios y los supuestos efectos de ganarlos.

Una vez advertidos, ahi les va mi versión de los hechos. En particular sobre el revuelo de la famosa Babel, que al parecer trae a todos de un hilo y, por ende, han dejado a un lado a la maravillosa cinta del Laberito del Fauno, a la cual hasta "le hacen el feo" porque s o l a m e n t e esta nominada como mejor película extranjera. (aunque haya recibido 7 nominaciones)

Tal vez es por la forma en la que he escuchado expresarse a muchos paisanos sobre los Óscares que me encuentro molesta. Obviamente no son todos, no seria justo generalizar, pero se me hace pedacitos el hígado cuando escucho a algunos hablar de las nominaciones como si el ganar un Óscar, fuera la redención de México y de los mexicanos ante los ojos de los estadounidenses. A todos ellos les informo, si quieren como dato curioso, que de este lado del rio se refieren a Babel como la nueva película de Brad Pitt, y muchos (al menos hasta la entrega de los globos de oro) ni sabian que tantos mexicanos trabajaron en ella.

Señoras y Señores no olviden que Babel es una pelicula gringa. Esta basada en un guión escrito por un mexicano, dirigida por un mexicano, con un par de actores mexicanos y en parte, producida por Z films, una productora mexicana. Sin embargo, para la Academia Babel no es una película mexicana ya que Paramount es la productora principal y, por ello, Babel es considerada como una película americana. Hasta donde tengo entendido, la única película extranjera compitiendo por mejor película es "the Queen" que es una producción inglesa de la BBC.

Ahora, el trabajo de todos los mexicanos en Babel es sin duda maravilloso. Aun cuando a mi me gusta mucho más "Amores Perros", y siento que Babel es el guión más flojo de Arriaga, esa es sólo mi opinión que para los premios no cuenta nada. Lo único que si quiero que todos pensemos antes de la famosa entrega es: ¿Por qué es tan importante que los gringos den su aprobación al talento mexicano? ¿Realmente necesitamos que les den un Óscar a los directores, guionistas, fotógrafos, actores, editores y demás trabajadores de la industria del cine para darnos cuenta de que en México hay muchísimo talento? Me daría pena pensar que una vez más nos gana el malinchismo, y sólo creemos que son buenos porque los gringos dijeron que lo son.

Ojo no les quito el mérito de ser tan buenos que los reconozcan en el extranjero, sin duda el reconocimiento del cine mexicano en el extranjero impulsa nuestra industria cinematográfica y permite a mucha gente talentosa tener oportunidades. Si quieren táchenme de romántica o de cursi, pero prefiero pensar que el entregar un Óscar a los mexicanos les abrirá las puertas a muchos más, en lugar de darles mi reconocimiento sólo porque ganaron los premios. No olviden que directores, como Pedro Almodóvar, han aceptado con gran alegría sus Óscares pero no por ello han cambiado su estilo o han buscado el favor gringo para ser reconocidos mundialmente. Es más ni Woody Allen o Martin Scorsese han cambiado su estilo sólo por lograr el favor de la Academia.

Perspectiva lectores, perspectiva, o como dirían en México tomemos toda la faramalla alrededor de las nominaciones de los mexicanos al Óscar con un grano de sal. Como diría German Dehesa, no vayan a terminar haciendo muina el domingo en la noche si es que, como muchos críticos de cine predicen, la estatuilla dorada termina en manos de estadounidenses y lejos de la tierra donde "la época dorada del cine" giraba en torno a la vida, lenguaje e historias mexicanas, sin una sola referencia a Estados Unidos.

Si con esta crónica les entran ganas de andar de redentores, como evidentemente me sucedió a mi, los invito a que le pregunten (y a los mas arriesgados, traten de explicar) a aquéllos que creen que ganar el Óscar es lo más importante para el reconocimiento del cine mexicano, por qué pesa tanto la opinión estadounidense sobre lo que hacemos los mexicanos.

Se reciben todo tipo de comentarios alrededor de esta crónica en paolash@hotmail.com, desde el: "Ay, pero que ácida" hasta el "Tu que vas a saber de cine" Y, espero que uno que otro este de acuerdo conmigo, o de menos me agradezca la advertencia y tenga el Meloxx o Pepto a la mano el día de la entrega. Como dice mi hermana la Doctora: ¡Sólo como profiláctico!

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